Puntos clave
- La desconfianza de los mexicanos en el sector financiero ralentiza la digitalización de la economía nacional.
- La población prefiere operaciones con dinero en efectivo por desconfianza en instituciones financieras y el SAT.
- La digitalización es un requisito fundamental para avanzar hacia un sistema más seguro y eficaz.
¿Por qué los mexicanos sienten desconfianza en el sector financiero?
Los países avanzan hacia la digitalización de sus economías, pero algunos experimentan más dificultades que otros. El caso de México merece atención especial, ya que uno de los obstáculos principales es la falta de confianza de la gente en el sector financiero. Desafortunadamente, esta dinámica causa grandes afectaciones, ya que la nación azteca podría rezagarse y perder competitividad.
El presidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de los Servicios Financieros (Condusef), Óscar Rosado, recalcó que las facilidades de las instituciones financieras están convirtiéndose en oportunidades perdidas debido a un rechazo extendido hacia los productos y servicios bancarios digitales.
“En los últimos años, prácticamente, cualquier persona desde cualquier lugar puede aperturar una cuenta digital. Pero el gran tema sigue siendo la desconfianza hacia las instituciones financieras y el temor a una revisión fiscal”.
Desde Jiutepec, Morelos, el funcionario consideró esta situación como un problema que debe atenderse a la brevedad para seguir avanzando hacia la digitalización de la economía. Se refirió a las condiciones y factores negativos como un “coctel fatal” que impide llevar al sector financiero mexicano al siguiente nivel.
“[Las financieras populares] tienen una oportunidad muy grande con cuentas digitales sin comisiones y otorgando créditos a segmentos de población no atendidos por la banca…Las financieras populares tienen una oportunidad todavía porque no todas, pero la mayoría, opera con sucursales (…) Entonces es fundamental seguir pensando en vender productos digitales, pero desde el mundo físico. Para ustedes que atienden la base de la pirámide, esa es la clave”.
Por otro lado, exhortó a todos los actores públicos y privados, así como a instituciones académicas, a promover una cultura de educación financiera. Este esfuerzo no debe recaer en los bancos, ya que la situación actual demuestra que no es suficiente crear cursos breves desde las aplicaciones móviles.
“Se trata más bien de que, con creatividad y auxiliados por las ciencias del comportamiento, generemos una cultura de sana relación con el dinero y el desarrollo de capacidades y habilidades mínimas para manejar los recursos”.
Motivos de desconfianza de los mexicanos en el sector financiero

Temor al SAT y la fiscalización
Un sector amplio de la población tiene la idea de que las transacciones en efectivo son imposibles de rastrear para las autoridades fiscales. Muchas personas prefieren no utilizar cuentas bancarias o carteras digitales por miedo a ser fiscalizadas o auditadas por el Servicio de Administración Tributaria (SAT). En general, la digitalización financiera se percibe como una puerta abierta a las revisiones tributarias, una posibilidad real debido a que cada vez existen mayores regulaciones y tecnologías para detectar discrepancias fiscales.
Falta de confianza en instituciones financieras
De acuerdo con estudios recientes, el 40% de las personas con cuentas bancarias no cree que su dinero esté seguro en dichas instituciones. Asimismo, consideran que los bancos no son capaces de resolver sus quejas ni que forman parte de la solución de sus problemas financieros.
Comisiones elevadas y trato desigual
Las tarifas bancarias de los bancos en México se encuentran entre las más altas del mundo. La concentración bancaria en pocas instituciones, muchas de ellas con capital extranjero, genera una sensación de abuso y falta de competencia.
Brecha generacional y digital
México es un país que padece un fenómeno conocido como marginación financiera. Este concepto alude a la falta de acceso para un sector amplio de la sociedad a servicios básicos, herramientas y productos asociados a una sólida cultura financiera. Por ejemplo, se estima que personas mayores de 40 años y habitantes de las zonas rurales continúan prefiriendo el uso de sucursales físicas y el manejo de efectivo en lugar de las carteras digitales. Es un hecho que la digitalización no ha logrado conectar con todos los segmentos sociales.
Casos de fraude y escándalos
Los casos de fraude, las investigaciones por comportamientos poco éticos y las acusaciones lanzadas por otros gobiernos contribuyen a generar un clima de incertidumbre. Sofipos como CAME han sido intervenidas por el presunto delito de defraudación, afectando a miles de personas que depositaron allí su dinero. Este tipo de situaciones erosionan la confianza de todo el sistema financiero, golpeando incluso a instituciones que cuentan con una regulación estricta y segura.